¿Dispersar esfuerzos es también Libertad?

Tras el post de Miguel de Icaza de porqué el escritorio Linux acabó muerto a manos de OS X surgieron sinnúmero de opiniones de las que todavía no he rescatado mucho bueno, partiendo de la primicia de que no se puede comparar el autoritarismo reflejado en la estructura del OS X con los esfuerzos comunitarios que se llevan a cabo en los diversos proyectos Linux/Software Libre (kernel, GNOME, KDE, XFCE, LXDE, E, etc). Linus Torvalds defiende el proyecto que dirige y no deja de tener razón en sus señalamientos: el kernel Linux tiene algo que muchos otros proyectos no tienen: retro-compatibilidad, además de cumplir y satisfacer las necesidades de miles de usuarios sin contravenir el hardware que usen o necesidad que suplan (servidores multiprocesador, estaciones de trabajo, teléfonos, dispositivos móviles, etc).

Desgraciadamente (nótese mi sarcasmo) la comunidad de desarrolladores no puede contar con un aparato de dirección que te diga qué tenés que hacer para engrosarles las ganancias a sus dueños. Sencillamente porque los proyectos no tienen dueño. OS X sí, y Apple es un negocio para generar ganancias.

Tengo que estar de acuerdo, desde mi punto de vista de usuario y defensor del FOSS, cuando De Icaza señala que es necesario que el escritorio Linux se convierta en una experiencia u esfuerzo uniforme, es decir, que tantos proyectos dispersos empujen en una sola dirección. Pero lo que tenemos es lo que la comunidad es capaz de hacer en plena libertad. Diran algunos que podría ser falta de liderazgo a lo interno de cada uno de los proyectos, o que definitivamente en general no existe un liderazgo que haga posible un solo esfuerzo que empuje al asalto de restarle cuota de mercado al escritorio Windows.

Hay opiniones de opiniones. Algunos dirán que qué diablos, que para qué necesitamos que el escritorio Linux empiece a desplazar Windows; otros en absoluto no les importa porque ya Linux tiene más del 80% de cuota de mercado en servidores y mainframes, otro tanto en dispositivos móviles.

Esta discusión, además de entretenerme en mi tiempo libre, me lleva a pensar que seguiré usando GNU/Linux sin importar que el bendito escritorio Linux se posicione donde muchos lo quieren ver, sin importar si sigue a como está, con tantos esfuerzos dispersos. Y probablemente se les haga algún día lo del escritorio Linux, pero les aseguro que los esfuerzos dispersos seguirán naciendo, forkeándose, muriendo y volviendo a nacer con otro nombre, porque está claro que con el FOSS aprendimos todos, usuarios, promotores y desarrolladores, a pensar y actuar con Libertad (al menos en cuanto al software que usemos). Eso es lo que estamos haciendo ¿no?

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